Al comenzar la estación en el hemisferio norte, de abril hasta principios de mayo, la reina incrementa la cantidad de posturas, y el grado de aumento de cría también se acelera, causando una suba muy elevada en la población de la nidada. Se notará que al principio esta aumenta más rápidamente que la población adulta, de modo que la proporción entre adultos y cría es de uno a uno. Esto quiere decir que aún en tiempo bueno la cantidad de néctar que puede ser recogida por la población adulta, se destinará mayormente al mantenimiento de la colonia. La causa es, en parte, que la proporción de abejas adultas libres de obligaciones de crianza y disponibles para pecorear, es bastante chica, y en parte también que la calidad del néctar al principio de la estación es bastante pobre y tiene un bajo contenido de azúcar. A medida que la generación de abejas avanza en su ciclo de vida, hay aproximadamente un 50 % de aumento en número de adultos con respecto a las crías, porque la abeja obrera tarda 21 días en desarrollarse y luego vive otros treinta a treintaicinco días; para mediados de mayo, la reina ha completado su mayor incremento en la postura de huevos y la relación ahora comienza a deprimirse. Esto quiere decir que la proporción entre abejas adultas y las crías está más cerca del ½ que de la unidad, y a partir de este período una proporción creciente de adultas serán pecoreadoras. Esta creciente fuerza servirá a un nido que está dejando de crecer, y para fines de junio tiende a declinar en tamaño; consecuentemente la cantidad de alimento que se requerirá para la manutención de la colonia se mantendrá igual o decaerá, mientras que la cantidad que ingresa aumentará. A esto contribuye que la flora en esta época del año es de mucha mejor calidad, pues los tréboles y crucíferos tienen mayor concentración de azúcar en su néctar que las flores de primavera y generalmente son en total más numerosas sobre un área dada.La tendencia general de la colonia es, por consiguiente, la de formar su población utilizando la producción de las flores tempranas y a partir de entonces juntar y almacenar una gran cantidad de miel en espera del invierno. Para fines de julio en muchas áreas todo ha concluido, y la postura de la reina ha disminuido y ello es la causa de una rápida reducción en la población adulta para mediados de agosto. Esta reducida población, que vive de lo almacenado durante el invierno, disminuye gradualmente hasta que empieza la primavera siguiente, época en la cual empieza a incrementar el tamaño nuevamente.
En otras zonas climáticas, el ciclo anual no es tan pronunciado y el período de quietud no se mantiene durante medio año tal como ocurre en áreas templadas. Un período más largo para pecorear producen una cosecha de miel más abundante. En el trópico puede presentarse un ciclo doble, con períodos de quietud debido a la estación de las lluvias por un lado y de sequía por el otro.
El fenómeno del enjambre, cuando la colonia está en el pico de su población es bien conocido. La abeja reina ha evolucionado hasta una condición en la cual solamente es capaz de poner huevos. Ha perdido enteramente la capacidad de cuidarlos, de proveerles un hogar y de defenderlos. Todos estos trabajos necesarios recaen en las obreras. Para que la abeja pueda reproducir su especie es, consecuentemente, necesario producir más reinas que puedan empezar una nueva colonia en otro lugar. La única manera por la cual se puede lograr esto es conseguir que la reina deje el colmenar con un contingente de obreras para construir y trabajar para la nueva colonia. En el estado silvestre esto provee colonias extras para que aquellas reinas que se pierden por accidentes, condiciones adversas de clima, enfermedades o causas depredadoras, puedan ser reemplazadas. Durante miles de años la enjambrazón debe de haber sido el mecanismo por el cual la abeja se ha expandido desde el trópico y se ha adaptado a otras regiones. Una colonia que cambia su reina sin haber habido enjambrazón (reemplazo) será una nueva colonia tan pronto como las obreras de la vieja reina hayan muerto, y la población entera será entonces el producto de la nueva reina y tendrá nuevas características. Este método no incrementa, sin embargo, el número de colonias y, por consiguiente, hace poco por ayudar a sobrevivir a la especie y nada por que se extienda.
Antes que tenga lugar el reemplazo o se forme un enjambre, una o más nuevas reinas tienen que ser producidas y lanzadas en vuelo. Sin embargo, las celdas reales no se encuentran presentes en la colonia en todo momento; solo aparecen cuando es tiempo para que el reemplazo o la enjambrazón ocurran, o si la reina vigente es retirada de la colonia por el apicultor.

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